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NAVIDAD 2011

Colaboración de la Escuela Solidaria en las Marchas contra el Hambre, el Paro
y la Esclavitud Infantil, en Madrid

El fin de semana de vísperas de Navidad siempre está reservado para las Marchas Por la Justicia en las relaciones Norte- Sur en Madrid. Ese fue el caso del 16-17 y 18 de Diciembre.

El grupo de los mayores de CJS que está en la Casa Escuela, comenzó su actividad el viernes por la tarde en Getafe. Los josefinos de la asociación Murialdo, a través de nuestro amigo Oscar, nos cedieron con una gran amabilidad y confianza los locales que ellos tienen en esta localidad. Allí, con la dirección de Alex, se montó un taller de teatro que organizó una representación que en clave de humor expondría los porqués de la situación de hambre. Iba a formar parte de las actuaciones que llevaríamos a cabo el domingo en la Puerta del Sol. La idea ya venía muy trabajada, nosotros la pusimos cuerpo y algo de ensayo.

El sábado le pasamos todo el día en los mismos locales de la asociación. Se supone que estudiando y haciendo deberes, pero sobre todo, con el curso prácticamente acabado, lo dedicamos a terminar de pintar a mano los crismas que nos habían encargado y que estamos haciendo para tratar de colaborar en el viaje a Roma que estamos organizando.

Por la tarde, nos unimos a la marcha de Getafe. Y por la noche nos distribuimos para ir a cenar y descansar en casas de familias de los amigos de Madrid. Era la primera vez que lo hacíamos así. La experiencia servía para que aprendiéramos a valorar la importancia de estar en una asociación de familias que nos abren sus casas cuando lo necesitamos y para conocer mejor a los mayores que están en la región de Madrid. Esperemos que sepamos valorar esta experiencia.

El domingo era el día de más trajín. Y además fue un día muy frío. Comenzamos la jornada a las 10h de la mañana con una eucaristía en la Iglesia de San Ginés, en pleno centro de Madrid, en una maravillosa iglesia del Siglo XII con un patrimonio cultural y religioso impresionante. Comenzamos algo fríos, porque como coro la verdad es que no se nos escuchó demasiado.

Después, ya en la puerta del Sol nos dividimos en tres grupos. Unos estarían montando la radio. Otros ensayando y preparando el teatro que habíamos preparado el viernes. Y un tercer grupo haría una distribución de felicitaciones de navidad que incluía una invitación a la marcha de por la tarde. Nos pasamos toda la mañana alternando estas tres actividades y haciendo de corro a otras actuaciones que otros amigos habían preparado: canciones y obras de teatro.

Comimos en frente del Palacio Real y regresamos luego a Sol para hacer una actuación más. Aquí ya algunos de nosotros no fuimos capaces de estar a la altura de las circunstancias y decidieron que “aprovecharían la ocasión” para “despistarse”. Algún día nos daremos cuenta de lo insolidarios que somos y tal vez cambiemos. Algunas lecciones se pueden aprender desde la conciencia, pera la mayoría al final las vamos a aprender con disgustos. Ahora no lo entendemos. El caso es que no todo es bueno. También tenemos que reconocer que muchas cosas no las hacemos bien. Y eso forma parte también de la educación en la Casa Escuela


Katy y Lonrena "se dejan preguntar"

Iniciamos con ellas (con los hermanitos del cordero no lo pudimos hacer formalmente) el ciclo de entrevistas que tanto nos aportan a los que vivimos en la Casa Escuela. “Dejarse preguntar” es una de las actividades más enriquecedoras que tenemos. Cualquier persona que haya reflexionado sobre su vida puede aportarnos muchísimo que aprender.

Kati y Lorena son dos chicas ecuatorianas con poco más de 20 años pero con una vida intensa. Han sido alumnas de teatro de nuestro querido Alex, el responsable de CJS de Madrid durante este curso. Ellas representan la historia de muchos chicos y chicas que tenemos o hemos tenido en nuestras escuelas e institutos procedentes de Ecuador o de otros países de iberoamérica.

Nos contaban con emoción de dolor que en el caso de las familias ecuatorianas si la emigración se dirige a España, la primera que sale es la madre, porque es la que tiene más posibilidades de encontrar trabajo (normalmente de limpiadoras, servicio doméstico o cuidadoras de ancianos). En el caso de la emigración a EEUU, son los padres los primeros en marchar. Eso las deja a ellas al cuidado de sus tíos o abuelos (los padres, pues depende...). Y a veces transitando de casa de familia en casa. Hasta que una de las hermanas se hace mayor de edad y decide hacerse cargo autónomamente de sus hermanos. Criarse sin la madre, esa figura tan tremendamente vital y querida en todas las culturas, es realmente un trauma doloroso. Reagruparse se convierte en una obsesión. Conseguirlo es la meta más preciada. Ellas decían que todo lo demás se convierte en relativo. “Tener un techo, salud, el amor de mi madre,… eso es lo más importante”. Lo demás,… todo eso que parece aquí tan importante, pues no lo es tanto. Esa es su experiencia. Y, con lágrimas, les hacían ver a los chicos que lo más valioso en la vida sin ninguna duda es sentirse queridos incondicionalmente por alguien. En su caso, esta experiencia es la experiencia de la madre. La del padre es bien distinta aún en el caso en el que la familia sea estable. El padre sigue siendo una figura autoritaria, en muchos casos distante y hasta tirano,  ausente de los momentos más importantes desde el punto de vista vital.

Ellas tienen conciencia de ser unas privilegiadas, de no haber pasado necesidad alguna, de haber tenido todo lo imprescindible, de haber podido ir a la escuela. Pero también eran muy conscientes del sacrificio que eso ha representado para su familia. La madre de Kati, antes de tener piso propio, tuvo que andar viviendo en habitaciones, en pisos patera, y pasar por toda clase de trabajos y vejaciones. Por eso todos notábamos en ellas un profundísimo agradecimiento, un sentimiento de deuda, de responsabilidad impagable por aquello que tienen. Eso también nos impactó. Porque ese sentido del deber que da esa conciencia tiene muy poco que ver con la cultura de los “derechos”  en la que los jóvenes parecemos instalados.

Las preguntamos sobre cómo fueron acogidas y sobre qué grado de integración sentían que tenían entre nosotros los españoles. Ellas siempre decían sentirse muy bien aquí…pero al tirarlas de la lengua nos fueron contando que para eso habían que tenido que hacerse valer y hacerse algo duras a muchos comentarios despectivos que habían oído y seguían oyendo. Aún así, nos decían que tienen mucho más que agradecer a algunas personas de aquí que a otras de su propia familia. Nos dieron hechos que a todos nos impactaron e hicieron pensar mucho.
Les preguntamos también sobre las diferencias culturales que notaban entre su país y en nuestro. “La primera es la de la lengua- decían-  porque aunque teóricamente hablamos un mismo idioma, las expresiones, la entonación, las palabras muchas veces tienen significados distintos”.  Ahora ya no tienen tanto problema, pero al principio si.

Todos estuvimos muy atentos  e impactados por lo que nos decían. Aparentemente no nos contaron demasiadas cosas, pero todos sabíamos que estaban haciendo un ejercicio de sinceridad muy grande delante de muchos desconocidos. Esta comunión de vida siempre genera unos vínculos muy grandes.

Se quedaron a cenar con nosotros y eso sirvió también para que siguiéramos con las conversaciones. Al final de la tarde, todos teníamos la sensación de familiaridad propia del que ha realizado un acto deconfianza y sinceridad. ¡Gracias Kati y Lorena por vuestra sencillez y sinceridad, por vuestra confianza, por vuestra generosidad!


Villancicos en la Residencia de Ancianos de Torremocha de Jarama

No podíamos faltar tampoco a la cita con los abuelos. Allí estaban ya esperándonos a las 18 h. de la tarde del lunes, 19 de diciembre. Algunas caras nos eran conocidas de otros años. Otras, eran nuevas. Algunos ya se han marchado de entre nosotros por fallecimiento.

Les habíamos preparado un repertorio de 12 villancicos. Algunos de los tradicionales y otros menos conocidos. La verdad es que nos salieron bastante bien. A dos y tres voces distintas en ocasiones. Son los frutos del grupo de coro que trabaja los jueves con Juan Antonio con mucha ilusión y esmero.

Lo mejor, con diferencia, la alegría y satisfación que muchos reflejaban en su cara al vernos visitarlos y al cantarlos. Manuel, profesor jubilado pero ya muy deteriorado físicamente nos regaló un poema precioso. Al final siempre son ellos los que nos cambian la dirección de las gracias. Somos nosotros los agraciados… aunque sean ellos los que nos den las gracias.

Preguntamos por un amigo que el año pasado se nos lanzó a ponerle estrofas al famoso “ande, ande, ande…”.  También había fallecido hace poco. La cuidadora nos dijo que habían lamentado mucho su pérdida porque era una persona muy alegre que contagiaba su alegría en un ambiente que a veces puede resultar muy deprimente.

Hasta pronto.


Fiesta de Navidad en la Casa Escuela

Todos se disfrazaron…o al menos se vistieron de forma poco habitual en la Casa. Los educadores no nos esperábamos ese despliegue de imaginación con los trapos. Todos se habían currado su aportación a la fiesta y al amigo invisible. Las nuevas tecnologías fueran esta vez las protagonistas, para bien y para mal- ¡como no!- . Y las presentadoras tenían hasta un guión lleno de sorpresas y humor que supieron seguir con gran profesionalidad.

La fiesta comenzó ambientándose con canciones. Contó con tres números. Uno de ellos se cayó en el último momento a pesar de haber sido ensayado: el de música en directo que nos iban a ofrecer Aurora, María y Espe. El caso es que se dejaron la flauta travesera. No todo iba a salir bien.

En los otros dos, como decía, el grupo se inclinó por la producción de vídeos. El de los chicos/as reproducía un telediario lleno de noticias divertidísimas. El guión fue elaborado con la gracia y el desparpajo habitual ya en estas veteranas de la Casa Escuela.  Nos dejaros realmente con buen sabor de boca a pesar de que lo tuvimos que ver todos alrededor de un ordenador. El vídeo de los educadores era todo un video clip. Versionaron el Aleluya de L. Cohen con la letra de Juan Antonio pero a ritmo de rumba. Y lo acompañaron todo con una escenificación propia de un estupendo grupo de clown. Tendréis oportunidad de verlos colgados en esta página si no nos vuelve a fallar la técnica.

Gonzalo y J. Pablo, los chicos, nos hicieron un número extra de baile acompasado.

Y finalizamos con la larga entrega de regalos. Todos nos quedamos admirados de la calidad artística y creativa que había en los presentes que se repartieron. La verdad es que dejaron muy alto el listón.

Para acabar, menú de fiesta: Pizzas, patatas, gusanitos, jamón serrano del bueno, salchichón del habitual, refrescos…y arroz con leche. Para colmo soplamos las velas, por anticipado, del cumpleaños de Sara. En fin, un fiestón propio de la calidad de esta Casa Escuela (je,je,…).

Feliz Navidad a todos y que el año que viene seamos capaces de superarnos en servicialidad y solidaridad. Un fuerte abrazo a todos los que nos seguís en la web.