Martes 23 Enero 2018

No tirar la toalla con los niños "difíciles"

Este es el relato que nos manda una maestra de una de esas miles de escuelas que tienen que bregar con hijos del maltrato, la miseria y la violencia. La que reciben sus familias,...y las que reciben los niños a través de sus familias. A veces, muchas veces, el camino para llegar a la familia es el niño que se ha cruzado en nuestro camino en nuestras aulas. Y el camino para llegar la niño es el maestro o la maestra que no ha convertido su deseo de bien hacia los niños en "un mero trabajo" burocrático con el que ganarse- malganarse en muchos casos- la propia vida

 
Hagamos las paces Moisés: un niño flor de loto Domingo 
 
Moisés debe tener unos 8 años. Estudia segundo grado en unas de esas escuelas parroquiales generosas de este país, que se han abierto para recibir a los que no consiguieron entrar en los grandes planteles o para aquellos que han botado de otras partes, como es el caso del pequeño Moisés. Con historia difícil: pobreza, mucha pobreza, y maltrato, mucho maltrato, en su casa y en su anterior escuela.
 

Juveniles con Ortega Lara

La experiencia, el encuentro del campamento del Aula Malagón-Rovirosa con Ortega Lara

Diálogo con Ortega Lara

 
Hoy hemos tenido la sorprendente oportunidad de poder hablar con José Antonio Ortega Lara. Víctima del secuestro más largo de la banda terrorista ETA. Nos ha estado contando su experiencia de superación y esperanza durante los 532 días que estuvo metido en un zulo de dimensiones muy reducidas.
La oración y la motivación por ver a su familia le ayudaron a superar los duros momentos de soledad.

Nosotros (juveniles y circulantes) pudimos preguntarle las dudas que teníamos sobre su vivencia y nos impresionó que después de tanto tiempo encerrado creciese su fe, como cambió su oración de rezar por si mismo a rezar por los demás, como seguía la rutina, la higiene para no hundirse en la idea del suicidio. Ortega Lara es un ejemplo de superación, esperanza y confianza en Dios.
 

Educados para no pensar

"No se está formado para ser verdaderos ciudadanos conscientes y en parte porque además de eso, todo a lo largo de nuestra vida, ese control del pensamiento propio se mantiene, no educándonos sino condicionándonos a lo largo de la vida, pues claro, resulta que el poder manipula y crea una opinión, lo que llaman la opinión pública es una opinión mediática, creada por la educación y por los medios. Ambas cosas interesadas en lo que interesa al poder, porque el poder controla la educación y controla los medios. Nada más".

José Luis Sampedro, Mayo de 2011

Un profesor vale más que ¡Neymar!

La otra cara de la Copa Confederaciones;

Fortaleza es la cuarta ciudad de Brasil en número de favelas, muchos de ellos (niños) están condenados a la esclavitud sexual.

En estos días

Más de 500 personas interrumpían una ruta que lleva al estadio de Fortaleza, en protesta por los millonarios gastos del Mundial 2014 y en reclamo de más inversiones en salud y educación, constató la AFP.

"¡Brasil, vamos a despertar, un profesor vale más que Neymar!", gritaban los manifestantes, ubicados a 3 km del estadio y en su mayoría jóvenes.

"Mientras usted ve televisión, yo cambio el país. Fútbol no, queremos educación", leía una pancarta, denunciando los 15.000 millones de dólares invertidos por el gobierno en la Copa Confederaciones, que se celebra hasta el 30 de junio en Brasil, y del Mundial el año que viene.

 

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Acompañar a los jóvenes en redes sociales

Lo que hay detrás de un "me gusta"

Por Santiago Casanova Miralles

La adolescencia y la juventud son etapas en las que a nadie le gusta caminar solo. Es, tal vez, esa la razón por la que la pandilla, los amigos, el entorno, etc. se hacen tan importantes. Uno necesita reafirmar continuamente aquello que va conformando “su verdad”, su escala de valores, aquello por lo que empieza a valer la pena entregar la vida. El problema es cuando Dios no entra dentro de esa compañía de la que se rodean nuestros chicos y chicas, nuestros jóvenes.

Si uno se asoma a las redes sociales más frecuentadas por los jóvenes y adolescentes, se da cuenta del gran número de amigos y seguidores que pueblan sus cuentas, de la gran cantidad de comentarios que producen y reciben, del tremendo valor de un “me gusta” a tiempo… Esa interacción continua, ese buscar compañía adecuada, es una gran oportunidad para los que les queremos, les conocemos y pensamos que también ahí deben recibir la luz del Padre que tanto les ama. Las redes sociales, a mi entender, se convierten pues en una maravillosa herramienta de acompañamiento.

¿Qué tomar en cuenta?

Cuesta romper ciertos esquemas a la hora de acompañar a nuestros jóvenes y suena frívolo, para algunos, recomendar Twitter, Facebook o cualquier otra red, como instrumentos privilegiados de cercanía, guía, compañía, consejo, escucha… Creo que no solo no es frívolo sino que se me antoja cada vez más necesario. Veamos algunos aspectos que pueden ayudarnos a poner en práctica todo esto:

- Una red social no es sólo un lugar de relación sino también una carta de presentación. Es tal vez una de las primeras cosas que vale la pena trabajar con los chicos: ¿Qué quieres que se encuentre la persona que accede a tu perfil? ¿Qué información de ti recibirá? ¿Qué fotos verá? ¿Qué estados tuyos, qué estados compartidos de otros… podrá leer? No es banal esta cuestión. ¡Cuántas veces nos hemos llevado las manos a la cabeza al descubrir perfiles de chicos y chicas que en nada se ajustan a lo que ellos son de verdad! Acompañarles en ese “ser uno”, en ese “ser de verdad” en la red, es una de las primeras tareas importantes y que, a la postre, dan mucho juego en el trabajo personal con ellos. Alguna sugerencia al encontrárnoslos, algún mensaje directo y privado, alguna referencia sutil que vaya puliendo poco a poco esa presentación… sin que se sientan invadidos pero sabiéndose cuidados por nosotros.

- La vida en las redes sociales suele ser una vida compartida, a veces incluso demasiado. Una vida que se abre, que se muestra… ¡Nueva oportunidad! Porque en esa vida que abre sus puertas de par en par nosotros tenemos algo que decir. Podemos estar a su lado en épocas de dificultad, en momentos de exámenes, en enfermedades, en situaciones de desasosiego que ellos comparten. Un comentario de vez en cuando, un “me gusta” para afianzar afectivamente alguno de sus pensamientos, una palabra a tiempo, un simple abrazo o beso enviado… son suficientes para recordarles que estamos a su lado, que nos acordamos de él, que rezamos por ella, que le conocemos y le queremos. También podemos asomarnos a alguna de las conversaciones que mantiene con las amistades y aportar alguna luz, aportar algo de profundidad de vez en cuando… Todo con cariño, con cercanía. Acompañar no es espiar sino más bien acoger, caminar junto a, aceptar, querer y, de vez en cuando, confrontar, cuestionar, reflejar…

- ¿Por qué solo veo fotos de sus salidas nocturnas? ¿Por qué ese lenguaje soez para comentar la actualidad política, religiosa, social? ¿Por qué solo enseña una parte de lo que es? ¿Por qué no sugerirle que comparta también de vez en cuando alguna foto de algún encuentro, de alguna celebración, de alguna Pascua, de algún encuentro? Animarle a ser y estar de manera completa e íntegra en la red es otra de las tareas que puede acometer un acompañante. Citarle en algún tuit con referencias de más calado. Hacerlo presente y darle protagonismo en aspectos que complementen la imagen que “otros” se han hecho de él o ella. Compartir aquello que aprendo a su lado. Pedirle opinión sobre un artículo, una pintada en un muro compartida, un vídeo de Youtube, un tuit del papa…

- En el acompañamiento es importantísimo el “uno a uno”. Las redes a veces dificultan este aspecto. Uno no siempre recuerda a quién tiene metido en el saco de seguidores, amigos, etc. tal vez vale la pena hacer un esfuerzo en organizarse y crear listas tanto en Facebook, como en Twitter. Organizar a nuestra gente, a nuestros chicos, nos permitirá estar más presentes, leerles más, seguirles de cerca, interaccionar de manera sostenida y frecuente. Acompañar no es un hobby y requiere mucho esfuerzo y mucho trabajo. Vale la pena exprimir las ventajas que nos aportan las herramientas para sacar los máximos frutos posibles.

Y, por último, escucharles, leerles, observarles, entenderles, empatizar con ellos. No les acompañaremos ni les evangelizaremos desde un escalón de más arriba, desde la intromisión, desde el acorralamiento online. No intentemos adoctrinarles. Contemos hasta tres antes de comentar, de decir, de apretar el botón del ratón.

En las redes habla el mundo, habla la sociedad, hablan los jóvenes… y vale la pena pararse a escuchar.

MADRID, 07 de junio de 2013 (Zenit.org)

 

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