Ciego a los 3 años, sordo a los 9: el premiado pedagogo Alex Suvorov habla del sentido de la vida

Alexander Suvorov es hoy un pedagogo de muy reconocido prestigio. Pero la suya es una historia de superación radical: aunque nació sano, a los 3 años perdió casi por completo la vista y a los 9 años perdió el oído. 

 

 
Nació en 1953 en la ciudad de Bishkek, actualmente capital de Kirguizistán. Años después del nacimiento, se descubrió que sus padres eran primos. Quizá tenga eso alguna relación con sus discapacidades, cuyo origen no es muy claro.
 
Hijo de huérfanos
Los abuelos y otros parientes habían muerto de hambre en las campañas soviéticas de colectivizacion del campo, y los hijos habían crecido en orfanatos, sin saber nada de parentesco. Otros dos hermanos de Alexander también desarrollaron deficiencias del sistema nervioso, pero conservando la vista y el oído.
 
El pequeño Suvorov no quería bajar del regazo materno ni para ir con su padre. La madre le contaba innumerables cuentos, canciones, le hacía escuchar radio y discos. De niño, antes de perder el oído, le fascinaba la orquesta en las fiestas, las marchas funerales que sonaban cada día en el vecino cementerio. 
 
¿Niño ciego músico? No, quedó sordo...
A los 7 años, en el colegio, los pedagogos pensaban que el niño ciego sería músico y le apuntaron a unas clases de acordeón. Pero esos planes se evaporaron al perder el oído con 9 años. Alexander se trasladó al internado estatal para niños ciegos, sordos y mudos en Zagorsk (actualmente Serguiev Posad, población con un conglomerado monástico que es considerado "el Vaticano ortodoxo"). 
Los alumnos de este internado estaban predestinados a trabajos monótonos: fabricar sobres de papel, doblar cartas... Eran -según la visión mayoritaria- una carga para el país, y darles un trabajo era una forma de que compensasen al Estado soviético por su manutención. 
 
El cambio: poder ir a la Universidad
Por suerte para Suvorov, un grupo de científicos del Instituto de Defectología Infantil de la Academia de Ciencias Pedagógicas de la URSS decidieron probar un método experimental para llevar algunos alumnos sordociegos a la universidad. 
 
Así, en 1971, antes de obtener certificado de la enseñanza secundaria, Alexander empezaba sus estudios como becario en la facultad de filosofia
 
Pese a sus buenas notas, la Facultad de Filosofía marxista-leninista no le admitió: no veía prestigio en la aportación del minusválido. Entró entonces en Psicología, donde se graduó y después pasó a trabajar en el Instituto de Psicología General y Pedagógica de la Academia de las Ciencias Pedagógicas de la URSS (ahora es Instituto Psicológico de la Academia de Enseñanza de Rusia). 
 
Desde el 1982 empezó las visitas regulares a su antiguo internado. Ese lugar fue su base cientifica para trabajar con niños sordos y ciegos. 
 
Monitor de colonias: trabajar con niños
En 1987 comenzó a trabajar como monitor en las colonias para niños sanos “Salut”. Quería verificar sus posibilidades como pedagogo ciego y sordo en un ambiente de niños "normales". El éxito fue tal que la administración de las colonias le invitó a venir el año siguiente con un grupo de niños minusválidos de Zagorsk.
 
Así empezó una etapa “de psicología compartida”, porque su finalidad era organizar el trato de niños minusválidos (al principio del experimento, los ciegos y sordos) con niños sanos. Como resultado de esta experiencia se filmó el documental “El tacto”, dirigido por Alguis Arlauskas en 1986.
 
Llegan los premios
El 1991 la Universidad de Susquehanna, Pennsylvania, le premió con el título de doctor internacional honoris causa de ciencias humanitarias. Para aquel tiempo su trabajo de pedagogia compartida se había convertido en una herramienta que usaban en el movimiento de la Orden Infantil de la Misericordia (un movimiento surgido de los Pioneros, que habían sido la versión comunista de los scouts). 
 
En 1994 Suvorov presentó la tesina “Autodesarrollo de la personalidad en la situacion extrema de ceguera/sordera”. Desde ese año comenzó a impartir clases en las escuelas para los voluntarios de la Orden Infantil de la Misericordia. A las escuelas de voluntarios para minusválidos se les cambió el nombre por uno usado en sus libros: “Escuelas de humanidad recíproca”. 
 
En 1995 el comite “Los Niños de Rusia” le premio con la medalla “La orden de la Misericordia”, dado que le incluyeron en la Buena Docena, personas elegidas por los niños como las más bondadosas de Rusia. 
 
Y aparece la informática
Un gran paso adelante fue la incorporación de las nuevas tecnologías informáticas. Con ordenadores especializados, su trabajo científico y literario se aceleró, lo que en un par de años le permitio presentar una tesina doctoral: “El humanismo como factor de autodesarrollo personal”. Se convirtió en doctor de psicología y profesor de la facultad de defectologia para los estudiantes con problemas de oído, de la Academia de la Enseñanza de Rusia.
 
Desde 1996, trabaja sobre todo como docente en la cátedra de antropología pedagógica. También lleva grupos de comunicación psicológica, desarrollo y rehabilitación social personal. Aquel mismo año vio la luz su libro “Un sordo y ciego en el mundo de videntes y oyentes”.