Sentido solidario de la vida

Actualmente nuestra sociedad tiene necesidad de educar a las personas sin sentido de la vida. Y así se planean los planes de enseñanza, y así se promueven las formas de vida, y así se orilla la familia, verdadera escuela de solidaridad hasta ahora. Ello ha promovido una sociedad opresora que para sostenerse necesita fabricar el hombre sin sentido que necesariamente se revolverá sobre sí mismo en busca del sentido perdido.

Esta es la intención de este libro, plantearse "el hombre en busca de sentido" desde el hombre sin sentido existente. Este problema está íntimamente unido a la situación que padece la sociedad, lanzada a la insolidaridad como sistema, incluso pretendiendo acabar con la fuente de solidaridad que es la familia. Es curioso observar como hasta cuando hablan de solidaridad nuestros jefes de Gobierno, hablan de una solidaridad amañada y apañada, nunca de la solidaridad histórica que introducen los empobrecidos del primer industrialismo y que inculturizó la primera clase obrera hasta hacerla determinante de su existencia.

Si hay crisis de valores, y la hay, ésta arranca de la crisis de la solidaridad. Si ésta se define "como compartir con los otros lo que necesito para vivir", ninguna ONG, servicio estatal de asistencia, campaña de ayuda a ninguna catástrofe internacional, etc., tienen nada que ver con la solidaridad. Las ayudas son formas de humillar al que las recibe mientras la solidaridad es sufrir con el que padece.

            De este valor de la solidaridad, parten todos los valores que necesita el hombre de hoy.

 

Prólogo al libro “El hombre en busca de sentido” de Víctor E. Frankl, año 1998

Julián Gómez del Castillo