Jueves 18 Enero 2018

Carta de un niño explotado

niño esclavo encadenado Paco

Si pudiese comer todos los días,
ya no tendría tanto miedo a morirme mañana.

Si pudiese, saben, beber agua limpia,
calzarme unas sandalias,
ir al colegio, caminar por senderos sin minas,
dibujar arco iris, inventarme futuros,
pensar que hay un mañana sin peligros,
que mi casa tiene techo,
que mi padre tiene padre,
que tengo un hospital cercano,
que mis derechos son respetados,
que ya no me obligan a trabajar a destajo,
que puedo jugar sin hacerlo a escondidas…

Si pudiese conseguir
que no me traten con desprecio,
que no tuviese que buscar refugio
cuando las bombas llueven del cielo.

Si pudiese pensar en todo eso
ya no tendría tanto miedo a morirme mañana.
Pero mi hermanita ha muerto
de fiebres muy altas al despuntar el alba.
Mi tía dice que mi mamá niño duerme
falleció cuando yo era muy niño.
Pero yo, pese a todo, tengo ganas de vivir
y de salir siempre adelante.

Recibid mi saludo y mi cariño
desde un país que sonríe
aunque la tragedia ronda por cada esquina.

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